Cuando un mundo desaparece y el que le sustituye todavía no ha nacido, decimos que estamos en crisis. Por ejemplo, cuando dejas de meterte en unos pantalones de la 38 y todavía no has encontrado unos que te queden bien de la 42, decimos que estás en crisis.
Algo así le está pasando a la vida social valenciana; los eventos de canapés de diseño y cocteles para atraer la atención al mundo de lujo han desparecido y lo que está llamado a sustituirle no acaba de cuajar, al menos no entre la gente principal de Valencia. Antes, en los saraos se hablaba de temas banales. Era todo muy endogámico, las conversaciones servían fundamentalmente para constatar que pertenecías al grupo de los habituales en los saraos, que si el otro día vi a tu hijo con el mío, que si tu amiga fulanita es también amiga mía, que su vez en cuñada de mi compañera a la que tú conoces por lleva la niño al mismo colegio que tú… Y así dale que te pego, de un corrillo a otro.
Ahora la cosa está cambiando. Los eventos sociales tienen un aire mucho más intelectual. Antes la cita social de la semana era, por ejemplo, la inauguración de un escaparate. Ahora es la de una exposición del Equipo Crónica, y claro no es lo mismo. Aquello tenía un aire frívolo pero era muy divertido. Esto es más cultivado; por ejemplo estás ahí frente a un cuadro de Equipo Crónica: “que traduce el desencanto que produce los primeros años de la Transición en la izquierda cultural española” y claro no te vas a poner a hablar de que el otro día coincidiste en la peluquería con Pepitita, que estaba monísima con un conjunto escotado que tú no te atreverías a ponerte, pero que ella “como es tan así” sí que se atreve. Esto se veía venir, pero los grandes cambios, por muy previsibles que sean, siempre te pillan desprevenida, como la talla de los pantalones. Desde que los chicos de Compromís se hicieron los dueños del cotarro, se veía venir que los escaparates de lujo iban a dejar de ser la niña bonita de la vida social.
Hacía tiempo que Valencia no tenía una agenda cultural y social tan repleta: el día del parque en Viveros, la exposición de Equipo Crónica en el centro Cultural Bancaixa, otra en el Col.legi major Rector Peset sobre Alfaro y el Jazz, (el miércoles que viene); o la presentación del vestuario diseñado por Francis Montesinos para un documental sobre “los enigmas encerrados en el libro secreto `De Tristitia Christi`, escrito por Tomás Moro poco antes de su ejecución y de su peripecia histórica desde la Torre de Londres hasta el Real Colegio Seminario del Corpus Christi de Valencia”. Ahí es nada chicas.
Si queréis ir a lo de Francis tendréis que ir preparadas para contextualizar la conversación, así es que desempolvad vuestros apuntes de BUP y COU porque hay que refrescar conocimientos sobre Enrique VIII, Erasmo de Rotterdam, Lluis Vives, la Reforma Protestante… ¡Buah!
Bueno ya os contaré como me las apaño en lo de Montesinos, creo que mi hija que está en 2º de Bachiller podrá echarme una mano. Por lo pronto os cuento que la exposición de Equipo Crónica es una pasada, a decir de los entendidos.
La inauguración estuvo más concurrida que la plaza del Patriarca que la puerta del Mercado Central el día que vino Miuccia Prada. Estuvieron las fuerzas vivas de la progresía valenciana recordando sus tiempos de chaquetas de pana y paquetes de Ducados. Carmen Alborch, Felipe Garín, Alejandro Máñez, Lalo Narbona, la consellera Gabriela Bravo, Emiliano García (Casa Montaña), Tonino y Agustín Rovira. También estaba Carlos Pascual, el Doctor Murgui, David Lladró y el Doctor Laínez.
Fue el renacimiento de la progresía valenciana. Estaban allí felices al ver que su mundo vuelve a cobrar vida.
lunes, 26 de septiembre de 2016
lunes, 19 de septiembre de 2016
Renacimiento valenciano
Esto es un horror. Ahora nos dicen que todo fue mentira, que aquellos años de esplendor valenciano fueron una farsa, que nos engañaron como a chinos porque detrás de todo aquello sólo había mangantes, y hasta el pintor de cámara del campismo, Antonio de Felipe, está en entredicho porque una colaboradora suya dice que él nunca cogió un pincel. ¡Qué bajón! es como si una buena mañana alguien te dice que el Vuitton que te regaló tu suegra el día de la boda, lo compró en el top manta y ella lleva años alardeando de lo generosa que fue contigo.
Nada es lo que parecía, o al menos eso es lo que ahora nos quieren hacer creer. Ya no sabes con quien enfadarte, si con tu suegra o con quien te ha dicho que el bolso es falso, con lo feliz que estabas tú luciéndolo. Así es que coges el bolso y lo miras y remiras por un lado y por otro buscando las pruebas de su falsedad, pero por ahora, y hasta que los jueces hablen, sólo sabes lo que dicen quienes quieren mal a tu suegra. ¿Y si luego resulta que el bolso es auténtico?, es decir; ¿y si luego Rita sale indemne de todas estas acusaciones y Antonio de Felipe demuestra que su colaboradora es una mentirosa y su denuncia es una venganza por haberla despedido?
Mientras tanto, la ciudad atisba un resurgimiento cultural y social. Ximo Puig habla de un renacimiento, como si esto fuese la Valencia del S. XV. Claro que ese resurgimiento está muy lejos de ser tan fastuoso como lo fue el campismo. Hemos cambiado las fiestas con Miuccia Prada por los mercados callejeros; y la Fórmula 1 por el BonicaFest que se celebró ayer en los mercados de la ciudad. A decir del mundo podemita esto es más auténtico porque es para la gente y aquello era sólo para los clientes de Antonio de Felipe, es decir los amigos de Paco Camps y Rita. Bueno, mientras nos autentifican el Vuitton, no nos vamos a quedar en casa. Así es que, ¡ale!, a renacer. Saquemos lo más auténtico de nosotras mismas y vayamos a imbuirnos del espíritu renacentista en esta nueva Valencia, mucho más cultural y menos espectacular que la de antaño. Donde fueres haz lo que vieres, y si en los dos mil fuimos las reinas del glamur lujoso, seámoslo ahora del arte y la cultura. Si antaño tomábamos canapés de foie con reducción de puerro sobre una capa de sardina humeada, tomemos hamburguesas y birras de autor en el Mercado Central.
Para empezar, en la Fundación Bancaja hay una exposición de los pintores abstractos Sean Scully y Liliane Tomasko. Se inauguró el viernes y allí estuvieron los artistas que habían venido de Nueva York, el presidente de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón, el comisario de la exposición Javier Molins, el presidente de la Cámara de Comercio José Vicente Morata, la periodista Angela Valero de Palma, María José Navarro, Mayrén Beneyto, Carlos Pascual, el Conseller de Hacienda Vicent Soler y la Consellera de justifica Gabriela Bravo, el director territorial de Bankia Miquel Capdevila y el presidente de la CEV, Salvador Navarro, entre otros.
Esta semana también inauguró temporada la galería Shiras con una exposición del pintor y poeta José Saborit. La galerista Sara Joudí estuvo acompañada por el coleccionista Pedro Martínez, Teresa Nuez, Carmen Margarit, Manola Lisa, Ana Peris, María Amparo Turégano, el presidente de la Academia de San Carlos Manuel Muñoz, el decano de Bellas Artes José Luís Cueto y su mujer Nuria Rodríguez, Ana Joudí (Instituto Zaharawi) y los artistas de la galería Horacio Silva, Javier Chapa, el fotógrafo Antonio Girbes, Rafa Calduch y Sebastián Nicolau. Y en la galería Pepita Lumier hay otra expo de Javier Mariscal con 170 piezas que hasta se pueden comprar porque son series limitadas a precios asequibles.
Mientras tanto, la ciudad atisba un resurgimiento cultural y social. Ximo Puig habla de un renacimiento, como si esto fuese la Valencia del S. XV. Claro que ese resurgimiento está muy lejos de ser tan fastuoso como lo fue el campismo. Hemos cambiado las fiestas con Miuccia Prada por los mercados callejeros; y la Fórmula 1 por el BonicaFest que se celebró ayer en los mercados de la ciudad. A decir del mundo podemita esto es más auténtico porque es para la gente y aquello era sólo para los clientes de Antonio de Felipe, es decir los amigos de Paco Camps y Rita. Bueno, mientras nos autentifican el Vuitton, no nos vamos a quedar en casa. Así es que, ¡ale!, a renacer. Saquemos lo más auténtico de nosotras mismas y vayamos a imbuirnos del espíritu renacentista en esta nueva Valencia, mucho más cultural y menos espectacular que la de antaño. Donde fueres haz lo que vieres, y si en los dos mil fuimos las reinas del glamur lujoso, seámoslo ahora del arte y la cultura. Si antaño tomábamos canapés de foie con reducción de puerro sobre una capa de sardina humeada, tomemos hamburguesas y birras de autor en el Mercado Central.
Para empezar, en la Fundación Bancaja hay una exposición de los pintores abstractos Sean Scully y Liliane Tomasko. Se inauguró el viernes y allí estuvieron los artistas que habían venido de Nueva York, el presidente de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón, el comisario de la exposición Javier Molins, el presidente de la Cámara de Comercio José Vicente Morata, la periodista Angela Valero de Palma, María José Navarro, Mayrén Beneyto, Carlos Pascual, el Conseller de Hacienda Vicent Soler y la Consellera de justifica Gabriela Bravo, el director territorial de Bankia Miquel Capdevila y el presidente de la CEV, Salvador Navarro, entre otros.
Esta semana también inauguró temporada la galería Shiras con una exposición del pintor y poeta José Saborit. La galerista Sara Joudí estuvo acompañada por el coleccionista Pedro Martínez, Teresa Nuez, Carmen Margarit, Manola Lisa, Ana Peris, María Amparo Turégano, el presidente de la Academia de San Carlos Manuel Muñoz, el decano de Bellas Artes José Luís Cueto y su mujer Nuria Rodríguez, Ana Joudí (Instituto Zaharawi) y los artistas de la galería Horacio Silva, Javier Chapa, el fotógrafo Antonio Girbes, Rafa Calduch y Sebastián Nicolau. Y en la galería Pepita Lumier hay otra expo de Javier Mariscal con 170 piezas que hasta se pueden comprar porque son series limitadas a precios asequibles.
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martes, 13 de septiembre de 2016
Nancy y el yonqui del dinero
Adaptar las tendencias a la propia imagen, combinando las
prendas más adecuadas en función del cuerpo de cada persona y los entornos
idóneos para lucirlos. Ésta podría ser una definición de estilismo que, como
veis, no es simplemente ser alta, delgada y forrada de pasta. Estilosa es la
que sabe qué ponerse para transmitir la imagen que desea.
La estilista Loles Romero hablaba de esto el viernes en el
Centro Comercial El Saler. Al salir pasé por la puerta de los juzgados y
entonces caí en la cuenta: ¡Jo pe!, Marcos
Benavent, el yonqui del dinero, es un genio del estilismo. De acuerdo,
también es el rey de los jetas, un chorizo confeso que nos ha robado todo lo
que ha podido. Pero el tipo ha conseguido lo que se proponía, desvincularse del
resto de mangantes y que se le odie menos que a sus compinches; y todo gracias
a un estudiado estilismo.
El viernes apareció en los juzgados con unas espardenyes de
llaurador, pantalones que parecían sacados de una comuna Amish, pulseras
hippies, camiseta de algodón, un bolso de piel tipo saca y el pelo recogido con
diminutas coletas. Si no fuera por sus antecendentes, el yonqui del dinero
podría ser contratado como estilista en algún despacho de abogados penalistas.
¡Qué tío! ¡Qué forma tan elegante de lucir la barba y esos aires de monje
budista! ¿Quién le peinaría? ¿De dónde saca esos pantalones con botones en la
parte delantera como los de los cuáqueros?
Benavent es un experto en transmitir una imagen
milimétricamente calculada, la del chorizo arrepentido que ha conocido todos
los placeres mundanos y ahora ha encontrado el camino a la felicidad en el
enriquecimiento del espíritu. Desde luego, puestos a salir en la puerta del
juzgado acusado de corrupto, mejor hacer así, que tapándose el rostro con un
pañuelo o poniendo cara de mala leche para hacernos creer que es un angelito
víctima de una persecución.
Ayer, sin ir más lejos, este periódico publicaba una foto de
su peinado, con tres mini coletas exquisitamente anudadas. Ninguna de nosotras
es capaz de hacer semejante trabajo. A este paso, Benavent puede acabar
inspirando a más de una top model o ser una estrella en Instagram. Lo que hay
que ver, saltas a la fama por mangante y acabas en las páginas de moda. Y todo
gracias a tu dominio de la imagen.
Mientras Benavent juega a ser estilista, los diseñadores
españoles compiten por hacer modelos para Nancy: ¡qué cosas tiene la vida!,
aquel en las fotos de moda y estos jugando a las muñecas. La colección se llama
“vestidos de grandes diseñadores” y según Modesto
Lomba “Nancy ha sido un símbolo de la elegancia para muchas mujeres de
nuestro país”.
Entre los diseñadores que participan está nuestro Francis Montesinos, que ha creado para
Nancy un traje de fiesta en gasa-seda color arena con un abrigo de red con
lentejuelas. Además hay dos diseños de Hannibal
Laguna. El modisto está de moda estos días por haber diseñado los dos
vestidos de novia de Rocío Carrasco,
uno más lujoso para la boda civil y otro más cómodo para la fiesta, según
cuenta LOC. Laguna todavía no puede dar detalles del vestido hasta mañana porque
hay una exclusiva por medio que se desvelará hoy con una edición especial de
Hola.
A falta de detalles sobre el vestido de Rociíto, sabemos
cómo serán los que ha diseñado para Nancy. El primero, que abre la colección, es
un vestido con falda tulipa en color púrpura y bustier nude con guipur negro. El segundo es un vestido inspirado
precisamente en las muñecas, “Mi hermana
tenía la Nancy y a mí me encantaba el uniforme de azafata que le diseñó Elio Berhanyer, por eso ha sido muy
emotivo ver a la muñeca con la que yo soñaba verla vestida con mis creaciones”,
dice Hannibal.
Foto Marcos Benavent: Cuellar para El Mundo
lunes, 5 de septiembre de 2016
Las cosas como son
Vaya rapapolvo le ha echado Mónica Oltra a los fabricantes de los clicks por sacar una
colección sobre la historia de la humanidad sin un sola mujer. Como es sabido,
cuando Mónica se pone sería, hay que echarse a temblar; y esta vez le habían
dado donde más le duele. La verdad es que hay que ser muy zote para, en los
tiempos que corren, contar la historia como si nuestras abuelas nunca hubieran
existido. Porque la colección es de personajes vulgares, no aparecen
representados nombres propios, sino gente de a pie de cada época. Y claro, si
sale un cazador de mamuts, por qué no ha de aparecer la mujer del susodicho. Si
sale un mosquetero, que no es D’Artagnan, Athos, Porthos ni Aramis, sino que es
un muñequito con capa y espada, por qué no ha de salir la cortesana
emperifollada que urdía planes inteligentes para hacerse con el poder en los
salones de París.
Los responsables de la colección han reculado ¡Esa es
nuestra Mónica, levantemos la copa de nuestro último gintonic veraniego a su
salud. Nuestras abuelas, desde donde estén harán lo mismo con una copa de
mistela, que a ellas esto del gintonic les parecerá algo pernicioso!
Claro que hay que tener cuidado, porque esto del feminismo
es como el maquillaje de la cara; si te pasas, lo estropeas. Por ejemplo, hace
unos días alguna tuitera se escandalizó porque en un supermercado vio que las
tartas de cumpleaños se diferenciaban según su género: unas eran exclusivas
para niñas y otras para niños. Entendió la mujer que eso era una marginación
sexista que podía condenar a las niñas a una sumisión vitalicia y una
vulneración del derecho de los niños a disfrutar de su tarta independientemente
de su género. La cosa no tenía más misterio que la tarta para niñas tiene un
dibujo de niña con fondo rosa, distinta a la de los niños. Por esa misma regla
de tres, los grandes almacenes deberían eliminar la división de secciones
“joven él”, “joven ella” por sexista. El siguiente paso será verles a ellos con
falda y tacones; y a nosotras con uno de esos trajes aburridos, de color azul
marino, que son los mismos ahora que hace treinta años, y las piernas sin
depilar. No sé vosotras, pero yo paso. No soy hombre ni quiero ser igual que
los hombres. Es más, sugiero que Mónica cambie el nombre de su Conselleria, no
debería ser de igualdad, sino de inteligencia; y perseguir a los lerdos de uno
y otro lado del feminismo. Al patriarcado no lo venceremos consiguiendo que
ellos pidan una tarta rosa para su cumple o que jueguen con las barbies, sino
recordándoles que sólo un idiota puede despreciar el papel de las mujeres en la
sociedad.
La vida social valenciana ha dado poco de sí esta semana,
salvo por la cuota femenina. El viernes, la interiorista Belinda Duart celebró su fiesta de cumpleaños por todo alto en la
terraza del Oceanográfico. Al cumpleaños fue Juan Torres, de Gourmet Catering, Mónica Cruz, Payo Más, Belén Herrera, Rafa Toledo, Fernando Aliño
(del grupo El Alto), la periodista Juana
Camps, María Gómez-Polo (Mala Malísima),
Begoña Camps, Carmina Baraja (TELVA), José
Manglano, Silvia Kelle y Miguel de
Vicente, entre otros. Belinda decora las bodas más glamurosas de Valencia y
su cumple fue un despliegue de luces, velas, mobiliario, mesas altas, arbolitos
con las bolas, todo ideal.
Por lo demás, la semana nos ha dejado una foto impagable de Maria José (Mako) Mira, la anterior
Secretaria Autonómica de Empleo, empapada de tomate en la fiesta de la tomatina
de su pueblo con el Delegado de Gobierno Juan
Carlos Moragues, que aparece en la foto con una camiseta blanca sin un solo
tomatazo encima: ¿tendría miedo a mancharse o es que la política le ha enseñado
a nadar y guardar la ropa?
lunes, 29 de agosto de 2016
Tardes de nostalgia
Los últimos días del verano son presa fácil para la nostalgia,
que es uno de los mejores antídotos de la felicidad. Los días acortan, las
noches refrescan, y los gintonics apenas alegran unas tardes que son propicias
a hacer balance de la vida, es entonces cuando te invade la nostalgia y sin
apenas darte cuanta estás tarareando aquello de “(…) El final del verano, llegó
y tú partirás…”. El siguiente paso es recordar a Chanquete, al Piraña y a
Pancho. ¡Uff!, que bajón, cuántos años hace de aquello: ¿veinte?, no ¡qué va!,
más, muchos más, casi cuarenta.
Y ahí te quedas, sentada en la cafetería de tu lugar de
veraneo, tomando tranquila uno de tus últimos desayunos del verano. Ojeas el
periódico, y de pronto aparece Terelu
Campos en la portada de LOC. La ves y te sientes reflejada, ella es como
tú: también lloró como tú por la muerte de Chanquete y también, como tú, vive
permanentemente a dieta sin que jamás consiga entrar en unos pantalones de la
talla treinta y ocho. Entonces miras el cruasán del que por ahora sólo te has
comido un cuerno y piensas, ¿qué hago, me lo como o lo dejo ahí como a quien no
le apetece más, aunque en realidad lo que me pide el cuerpo es acabar con ese y
pedirme además un trozo de coca de llanda?
En realidad nadie sabe muy bien a qué se debe esta obsesión
nuestra por la talla treinta y ocho; a la mayoría de los hombres les gustan más
las modelos curvy que las top models.
Prefieren a Sofía Loren, Marilyn Monroe
o a Brigitte Bardot, en sus buenos años, que a Kate Moss. Ellos quieren curvas, esta obsesión por convertir
nuestros cuerpos en réplicas del palito de un polo sólo responde a diseñadores
que piensan más en la ropa que en la mujer.
Así es que la semana que viene, que es la de los propósitos
para el nuevo curso, habrá que plantarse de una vez ante el reto de perder peso,
que encima, a partir de cierta edad, sólo sirve para envejecer la cara porque
se acusan más las arrugas, lo cual nos lleva a la clínica de estética; y así
entramos en un bucle que nos amarga la vida a cambio de nada.
¡Dios mío, qué comida de tarro, y todo por medio cruasán!
Hay que hacer algo para levantar el ánimo, pero no es fácil en esta última
semana del verano en la que todo parece ponerse en entredicho. Dejas a un lado
el cruasán y con cierto disimulo te haces un selfie, a ver si te pareces algo a
Terelu, cosa que no sabes si te alegrará o te hundirá aún más. Miras el
resultado y ¡zas!, ahí está tu pelo: ese eterno enemigo con el que llevas toda
la vida tratando de hacer las paces. El verano ha hecho estragos en tus
carísimas mechas y lo que antes era un rubio dorado es ahora un color panoja
tirando a naranja o, lo que es peor, un verde fosforito provocado por el cloro
de la piscina.
La solución la tiene Carles
Domínguez, uno de los peluqueros de Toni&Guy, que ha bautizado un nuevo
término para la necesidad de cortarse el pelo o cambiar de color: “peluquería emocional” y explica cómo defiende que un corte de pelo o un nuevo tono
pueden transformar radicalmente el estado de ánimo y que la peluquería puede
ser más eficaz que el psicoanalista. Carles lo define como la “peluquería
emocional”,
Por lo demás, poco que contar: que el pequeño Nicolás ha estado en
Xabia. Que el Fortuna, el exyate del Rey Juan Carlos, y que ahora se llama
Foners, ha sido visto en Cala Sardinera. Que Ximo Puig ha estado en los Moros i
Cristianos de Ontinyent y un concurso de mantones de Manila en Alginet, pueblo
de Josep Lozano, que invitó al presentador Ximo Rovira, Alfredo Esteve, el
artista Jarr, el fotógrafo de moda Zaibi, la interiorista Amelia Delhom y la
experta en moda vintage María Ángeles Miguel. Y poco más, ya se sabe que la
última semana de verano es para comerse el tarro y liquidar los últimos
cruasáns.
(Foto: el empresario Manuel Palma a bordo del Foners)
lunes, 22 de agosto de 2016
Agujero negro
La Comunitat Valenciana es como un gran agujero negro para
el famoseo: se sabe que existe, pero nadie se acerca. Algunos traen aquí sus megayates,
los dejan en Denia, en Alicante o en la Marina Real, pero de los armadores ni
rastro. Esto es solo un punto de paso camino de las islas. No hay noticias
nuestras en Hola y apenas se nos menciona
en los programas del corazón, donde a los famosos le gusta alardear del sitio
donde pasan sus vacaciones, porque entienden que de alguna manera se sienten
identificados: pastoso aspirante a hippy, si veraneas en Ibiza o Formentera;
más tirando a pastoso en Ibiza, y más a hippy en Formentera; pastoso clásico,
si vas a Marbella; gente bien de toda la vida, elegante y discreta, si estás en
Mallorca.
Pero, ¿qué saben los seguidores del corazón, que son legión,
de Denia, Altea, Xàbia o Benidorm?, poca cosa. Una tierra de la que todos
hablan bien, pero que apenas pisan los paparazzi
porque nadie busca aquí una foto. Aquí el único famoseo es el de los políticos,
que antaño tenían cierto glamour, pero que ahora tienen menos que una riñonera
del chino. Así es que mientras otros buscan a Froilán o a Paris Hilton,
nosotros buscamos a Ximo Puig y a Mónica Oltra.
Nadie ha hecho nunca nada por atraer al famoseo a nuestra
costa. Si no se hizo en los tiempos de Camps,
con lo que a él le gustaba estar rodeado de glamour, poco cabe esperar que
alguien vaya a hacerlo ahora. Claro que la vida te da sorpresas, y quién sabe,
a lo mejor algún día, alguien descubre que la foto de Kate Moss en una cala de Xàbia o cenando en una terraza de Altea
puede impulsar ese turisme de qualitat
del que venimos oyendo hablar toda la vida y al que parece que no acabamos de
abrazar. Y quién sabe si algún día veremos a Mónica Oltra fotografiándose con George Clooney en la Malvarrosa. Eso sería la bomba. Las huestes
peperas se morirían de indignación viendo usurpado su papel y maldiciendo la
hora en la que no lo hicieron ellos.
Localizado Ximo Puig
en Xàbia, la cosa no dio para más; quedaba el reto de encontrar a Mónica Oltra
tostándose al sol en alguna de las playas valencianas o saliendo del agua con
bañador sexy, como Aznar en sus
tiempos de Les Platjetes de Oropesa. No pudo ser. Pero sí que la vimos en el
Hotel de la Playa de Pobla de Farnals, una de las terrazas más glamourosas de
la costa valenciana, en el que ya se han dejado ver actores como Miriam Díaz Aroca, María Luisa Merlo, Juan Muñoz, de Cruz y Raya, Verónica Forqué, cantantes como Ricky Martin y algún ex ministro. Oltra estaba de trabajo, con Francesc Colomer y el alcalde de la
Pobla Enric Palanca.
Hablando de actores, Juan
Echanove y su mujer, la valenciana Cuchita
Lluch, están en Argentina después de viajar a México, donde el actor ha
grabado una serie radiofónica. Anoche cenaron con Dario Grandinetti (El lado oscuro del Corazón, Hable con ella) y su
nueva novia, Pastora Vega, la ex de Imanol Arias.
Por Xàbia también se ha dejado ver estos días Gabriela Palatchi, la hija del dueño de
Pronovias. Gabriela ha venido directamente de su luna de miel, que ha durado
casi un mes, invitada por los diseñadores Adrián
Salvador y Lucas Zaragosí, con
los que ha colaborado en la colección de bolsos Onesixone.
En fin, chicas, al verano le quedan cuatro gintonics. La
foto de portada del Hola da para animar un par de ellos. Ahí está Isabel Preysler, la mismísima
encarnación de Dorian Gray: joven, deportiva, tan aseadita ella, abrazada a su
chico como una quinceañera. A su lado, el viejo Vargas Llosa parece mucho más mayor que ella. El culto al cuerpo
frente al culto al intelecto. Y para más Inri, el primero en una imagen de
mujer y el segundo en el de un hombre. Ahí lo dejo.
lunes, 15 de agosto de 2016
Cosas de chicas
Noche de viernes. Cenando en una de las mejores casas
solariegas de la Marina, en una de esas casonas que levantaba la gente de
familia ilustre en la época de esplendor de la burguesía valenciana.
Varios corrillos en el jardín. En uno se habla, como no, de
política. Otros hablan de las olimpiadas, otros del Valencia y en una de esas mesas,
aprovechando un silencio, una de nosotras saca un tema: el vestido del eldense Juan Vidal que llevó Letizia en la recepción en Mallorca. ¡Buahh,
fantástico! Por fin los tres hombres que había en la mesa se quedaron callados.
Lo único que sabían era quién es Letizia, pero ninguno tenía ni idea de quién
es Juan Vidal. Más de una hora sin poder entrar en la conversación, se les
comían los demonios. Alguno con disimulo entra en google a ver si descubre
quién es Juan Vidal, si diseña vaqueros, zapatillas o vestidos de fallera. Solo
dos hombres participaban en la conversación, Adrián Salvador y Lucas
Zaragosí, diseñadores de Siemprevivas. Los otros tres por fin estaban
sufriendo lo que nosotras sentimos cada vez que Leo Messi o Neymar aparece en
la conversación.
El corrillo fue ampliándose con nuevas incorporaciones.
Ellos intentando llevarse la conversación a la política o al papel de la
Corona. Pero eso no le interesaba a nadie. Ahí estábamos a lo que estábamos. A
por qué Letizia había tardado tanto en vestir de un diseñador valenciano; a los
problemas de Juan Vidal para vender su colección a pesar de las piezas tan
chulas que hace y la cantidad de premios que se ha llevado; a desentrañar las
razones que llevaron a la Reina a elegir unas sandalias preciosas de Magrit que
no eran lo más apropiado para un verano en Mallorca. Con lo mona que hubiera
estado con unas zapatillas de esparto con plataforma.
El debate se animó cuando alguien recordó que para la
entrega de los Premios Nacionales de Moda Letizia llevó un vestido de Zara de
hace dos temporadas, error que probablemente quiso reparar vistiendo de Juan
Vidal, premiado el año anterior.
La conclusión unánime es que Letizia no acaba de encontrar
su estilo y que necesitaría impregnarse del aire y la estética Mediterránea.
Tiene que relajarse un poco, no hace falta ajustar tanto el talle del vestido,
ni lucirlo hierática como para salir en el photocall. Un poco de desmelene y
más moda española, que tenemos diseñadores como Juan Vidal, Siemprevivas o Del
Pozo que hasta viste a la mismísima Michelle
Obama.
La cena era en casa de Mayrén
Beneyto aunque la organizaba su nuera Eva
Marcellán. En la conversación estaban las dos anfitrionas, las periodistas Elena Meléndez y María Cosín, la cirujana plástica Isabel Moreno, los diseñadores de Siemprevivas y los tres hombres.
Mientras nuestros hijos se desmelenan este fin de semana en
el Medusa festival de Cullera, escuchando música de DJ, nosotras estábamos
anoche en la discoteca La Hacienda de Xàbia donde actuaba Nacha Pop. Y ahí
estaba más de una, con un ojo en el wasapp por si tenía noticias de los niños y
el otro ojo en la pista a ver si por alguna de aquellas se dejaba ver Ximo Puig que ha estado por aquí estos
días, paseando por el Arenal y subiendo al Montgó. Buaaa, mi vida por echarme
unos pasos de baile con el President de la Generalitat al ritmo de Chica de
ayer.
Xábia sigue siendo el centro de la vida social en verano.
Este fin de semana habrá mercadito en Montgo Di Bongo y esta tarde habrá un
cóctel de la joyería De la Concepción en el Parador para celebrar los
veinticinco años de la presentación de sus joyas en Xàbia. Hay una exposición
que recoge la trayectoria de la joyería y una selección de joyas que ya han
pasado a ver empresarios como Federico
Félix y su mujer María José Labech
o Vicente Lladró con su mujer Amparo.
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lunes, 8 de agosto de 2016
Paparazzis de nosotras mismas
Las redes sociales son la democratización de la fama lo que en cierto modo es un oxímoron. ¡Toma ya, para que luego digáis que ésta es una sección frívola! Pero a lo que íbamos, hasta hace poco sólo los famosos venían a amargarnos el verano con sus fotos en lugares de ensueño. Tú estabas en casa, recogiendo la cocina y veías a la estrellas en la televisión veraneando a lo grande. Ahora, la que se mete en tu cocina a matarte de envidia es tu compañera de trabajo, tu vecina o la madre del amigo de tu hijo. Coges el móvil, y ahí están ellas; unas en Ibiza, bronceándose en la cala de turno mientras toman un vaso de agua a precio de Moet; otros en un velero ideal de la muerte, bronceadas, delgadas, estilosas… fotos de mesas de restaurante con marisco tan fresco que parece que va a saltar del plato. Ni que decir tiene que hace un rato ellas estaban recogiendo la habitación, igual que tú ahora. Y que la foto que han sacado está elegida de entre cincuenta, para que no se vea ningún michelín.
Tú sabes que su vida es como la tuya, y que tú también has enviado fotos buscando matarlas de envidia. Pero en ese momento, con lo que te quedas es con que tú estás pringada en la cocina, mientras el resto del mundo vive como antaño sólo vivían las grandes estrellas de Hollywood.
Todo esto tiene su lado bueno: ahora Julia Roberts o Kate Moss son unas colegas más, como cualquiera de nosotras. Antes idealizabas su vida, y ahora las ves en Corazón, Corazón y piensas: “Mira guapita a mí no me la das con queso, tú también pasas hambre para meterte en ese bikini. Y no te pongas estupenda porque yo tengo fotos mejores que esa y trucos para esconder el paso de los años”. Claro que todo esto se va al garete cuando aparece tu marido en la foto, ahí no hay Photoshop que valga, a él le da igual sacar barriga, calva y barba de dos días. Lo único que quiere es que sus colegas le vean rodeado de placeres mundanos, y a ser posible que den pie a chistes groseros, para ellos eso es el karma.
Así es que, como decíamos al principio, las redes sociales han democratizado la fama. Todos podemos ser como los famosos y vivir como ellos, es un oxímoron porque por definición la fama es cosa de unos pocos.
Las redes sociales han alterado nuestro veraneo. Ahora hay que buscar planes que den para una foto digna de la mismísima Carla Bruni, y para eso no hay que ir muy lejos, basta con echarle imaginación y encuadrar bien la cámara del móvil.
Por ejemplo, anoche el empresario Alfredo Llinares (Egocar) presentó en el Club Náutico de Gandía el coche Spania GTA y estuvo la modelo Cristina Stoico como madrina de evento. El Spania GTA es un pedazo de deportivo de esos que lleva Cristiano Ronaldo, y la modelo también podría ser una de sus novias. ¡Ya tenemos la foto! Las nuevas paparazzis tenemos un verano con mucho trabajo. Habrá que ir de fiesta en fiesta para completar nuestro book personal.
Anoche las cámaras iban locas en Xàbia: Rosa María Castellvi celebró su fiesta de verano en Casa Sardinera, un marco idóneo para agotar la batería del móvil sacando fotos. Rosa celebraba su cumpleaños y, en lugar de regalos, pidió a los invitados que destinaran una aportación a la asociación Amics de la Gent Major. La casa es una pasada, está en la cima de una ladera sobre la Cala Sardinera, es obra del arquitecto Ramón Esteve y hasta Zara Home lo eligió para su catálogo de verano. El dress code exigía llevar algo con flores, y la mayoría lo cumplió, ¡hasta los chicos! En la fiesta estuvo Paloma Alcalá, la traumatóloga Teresa Bas, María Delgado, Carmen Topete, Isabel Alfaro, Ramón Esteve y Rosa María de anfitriona con sus hijas, entre otros. La semana que viene os contaré más, ahora me voy a cargar la batería de repuesto de Iphone, seguro que la necesito.
Y para la que hoy ande por La Marina en busca de su foto para su book veraniego, que se pase por el Parador de Xàbia. Allí, Pilar Carbonell y Amina Basañez organizan un mercadillo que nos puede dar mucho juego a las nuevas paparazzis y además tiene un nombre ideal: Welcome to the Summer.
Por ejemplo, anoche el empresario Alfredo Llinares (Egocar) presentó en el Club Náutico de Gandía el coche Spania GTA y estuvo la modelo Cristina Stoico como madrina de evento. El Spania GTA es un pedazo de deportivo de esos que lleva Cristiano Ronaldo, y la modelo también podría ser una de sus novias. ¡Ya tenemos la foto! Las nuevas paparazzis tenemos un verano con mucho trabajo. Habrá que ir de fiesta en fiesta para completar nuestro book personal.
Anoche las cámaras iban locas en Xàbia: Rosa María Castellvi celebró su fiesta de verano en Casa Sardinera, un marco idóneo para agotar la batería del móvil sacando fotos. Rosa celebraba su cumpleaños y, en lugar de regalos, pidió a los invitados que destinaran una aportación a la asociación Amics de la Gent Major. La casa es una pasada, está en la cima de una ladera sobre la Cala Sardinera, es obra del arquitecto Ramón Esteve y hasta Zara Home lo eligió para su catálogo de verano. El dress code exigía llevar algo con flores, y la mayoría lo cumplió, ¡hasta los chicos! En la fiesta estuvo Paloma Alcalá, la traumatóloga Teresa Bas, María Delgado, Carmen Topete, Isabel Alfaro, Ramón Esteve y Rosa María de anfitriona con sus hijas, entre otros. La semana que viene os contaré más, ahora me voy a cargar la batería de repuesto de Iphone, seguro que la necesito.
Y para la que hoy ande por La Marina en busca de su foto para su book veraniego, que se pase por el Parador de Xàbia. Allí, Pilar Carbonell y Amina Basañez organizan un mercadillo que nos puede dar mucho juego a las nuevas paparazzis y además tiene un nombre ideal: Welcome to the Summer.
lunes, 1 de agosto de 2016
Ostras y Sauvignon
Estoy pasando mis vacaciones en Aquitania, tierra de batallas medievales. Vivo entre chateaux, viñedos, quesos, latas de foie y estas benditas boulangeries que cada vez que entras en una, sales con diez euros menos y tres kilos más. Y aquí ando en la campiña, de río en río, de chateau en chateau y de mercadito en mercadito tratando de mimetizarme con estas francesas tan chic que parecen todas sacadas de un anuncio de Chanel. Así, como quien no quiere la cosa, se hacen un moñito, se ponen un vestidito negro y unas bailarinas y se montan en su bicicleta tan estilosas como la mismísima Audrey Hepburn. Lo que no me explico es dónde se meten estas barbies los quesos, los vinos, los champagnes, los foies y las baguettes, porque yo llevo aquí cuatro días y ya se han desatado todas las alarmas; mi fondo de armario está empezando a temblar por las estrecheces que se le vienen encima.
Intento vivir lo más desconectada posible, con permiso de los puñeteros Facebook, twitter y wasapp. Pero sentada en una terraza frente al Garona, me entero de que Ribó acaricia la idea de traer de nuevo los grandes eventos a Valencia. ¡No me lo puedo creer! Tengo que leerlo en voz alta para creerlo. Mi cabernet sauvignon se agita en la copa y hasta las ostras de mi plato saltan de su concha y aplauden diciendo: “¡bien, bien, volvemos a Valencia”!
Tras la alegría inicial llega la preocupación. No acabo de imaginar a Ribó y al concejal Grezzi codeándose con Ecclestone, el viejo amigo de Camps, sentados en la tribuna tomando ostras con champagne. ¿Llegará Ribó en bicicleta?, ¿se pondrá una corbata?, ¿lanzará Grezzi una soflama contra el uso de los grandes yates y su desmesurado consumo de gasolina? ¿Compadreará Mónica Oltra con Miuccia Prada?, ¿Se pondrá uno de sus modelitos?; y si lo hace, ¿qué dirán sus bases?
Dice Ribó que la idea de abrirse de nuevo a estos grandes eventos es para rentabilizar las inversiones que ya están hechas. Pero, ¿cómo se compagina la ideología podemita con un gran evento cuyos patrocinadores siempre buscan empatizar con las élites?
Habrá que ver cómo transcurren los acontecimientos, por si acaso, chicas, hay que ir desempolvando los pañuelos de Vuitton que nos regalaron en la anterior edición, que nadie piense que somos novatas.
Si de algo sirvió la Copa América, fue para aprender a hacer las cosas como les gusta a patrocinadores tan exigentes como Vuitton o Prada. De ahí que tengamos a gente como Fernando Aliño o Josep Lozano que saben cómo organizar saraos de lo más cosmopolitas.
Aliño y Lozano, mano a mano, organizaron el viernes, en La Barraca de la Albufera, la fiesta de cierre de temporada de Moddos.Estuvieron casi todos los integrantes del club: Guillermo Martorell y Mamen Puchades, Amparo Ortuño, Juan Antonio Murgui, Ramón Vidal, la pintora Mª José Torrente, Mª Ángeles Miguel, Lourdes Luz y John Henao, la interiorista Amelia Delhom, Ana García-Rivera, Iván Martínez-Colomer, Luis Sáez, Sonia Gómez, Mª Dolores Enguix y Marcelo Soto de Óptica Climent, Alfredo Esteve, Julio Guixeres y Ana Santamaría, Beatriz Delgado y Juan Antonio Fuster, Toni Lozano y Carmen Boluda y el artista JARR.
Encarna Roig, que también estuvo en la cena de Moddos, invitó esta semana en Acosta a un grupo de clientas y amigas a un brunch para presentar una edición especial del bolso Mini Kalos y la colección diseñada por Ana Loking interpretando el icono Carmen con una alegre combinación de colores. Fueron, entre otras, Laura Gallego (Valencia Excellence), Carmen Martínez, Mª Angeles Miguel de El Vestidor, Almudena Lafuente, Sefa Ferrer, Mª Teresa Martinez Durbán, Beatriz Poyatos, Olga Rodríguez Mayordomo y Cristina Pérez Broseta.
lunes, 25 de julio de 2016
Esquizofrenia femenina
En la esencia femenina habita, desde tiempo ancestral, una dicotomía esquizoide, la que al mismo tiempo nos exige ser madres y esposas, a cada una de ellas se le pide una cosa, pero a cada una de nosotras se nos pide las dos juntas. Ahora, por si no tuviéramos bastante con elegir entre identificarnos con Hera o con Afrodita, tenemos que decidir si aceptamos o no que los hombres nos den un trato diferencial. ¿Si un hombre nos cede el paso en una puerta, debemos considerarlo un gesto machista? ¡Buaa!, esto sí que da para un debate y no lo de la investidura. Es la paranoia que le faltaba a nuestra vida. Si no te cede el paso, piensas: ¡será grosero! Si te lo cede, algo en lo más profundo de tu alma de mujer moderna emite un grito silencioso de protesta: ¡será machista el tío este, mira que cederme el paso como si viviésemos en la Corte de Luis XV!
Y eso no es nada, lo peor es cuando te enfrentas a subir unas escaleras: si te deja pasar, vas subiendo deprisita sin dejar de pensar que detrás llevas a un tío mirando lo que no debe. Si pasa el delante, eres tú la que no sabe si mirar al frente, al suelo, o subir de espaldas. También hay situaciones en las que prima la comodidad: estás sentada, se te acaba la copa, te da pereza ir a por otra y piensas: “no se levantará ninguno de estos maleducados a traerme otra”. Claro que si el que se ofrece es el típico plasta que lo que quieres es que se vaya a la otra punta de la fiesta, entonces piensas: “Es lo que te faltaba, encima de pesado y poco gracioso eres el típico machista que piensa que una mujer no puede ir a la barra a pedirse una copa”.
Lo bueno de este debate es que ellos siempre tienen las de perder: mal si van y peor si se quedan. Nosotras llevamos la batuta y a ellos no les queda otra que someterse a nuestra tiranía.
Así es que ale guapos, a hacer cursos de análisis del lenguaje no verbal, para que mirándonos a los ojos, sepáis lo que esperamos de vosotros.
Las fiestas de verano son una oportunidad única para ponerlo en práctica. El jueves, el programa de televisión Revista de Sociedad celebró su fiesta de final de temporada. Era una de esas tardes de bochorno difíciles de soportar en Valencia. Menos mal que la fiesta fue en una terraza, Tosca Llar Club. Allí estuvo el director del programa, Iñaki Verchraege, con los presentadores Donís Salvador y Amparo Lacomba, todos de blanco impoluto, como mandaba el dresscode. Entre los invitados, Pepo Oltra, Alfredo Esteve, Alvaro Mocholí y Mónica Duart, la presentadora Laura Grande, Josep Lozano y el artista JARR, el peluquero José Besó, la fundadora de Cafés Valiente Celia Valiente, el empresario Javier Monedero y Rosa Sanchís, las indumentaristas Carmen Asins y Margarita Vercher, el sastre Antonio Puebla, Lluis Nadal, Elvira Ferrer y Rosa María Fenollar.También estuvo un grupo de amigas que destilan clase y saber estar: María Dolores Enguix (Óptica Climent), que así como quién no quiere llevaba las sandalias más deseadas del verano, las rockstud de Valentino; Beatriz Poyatos, Amalia Delhom, Mª Ángeles Miguel (El vestidor Vintage), Guillermo Martorell y Mamen Puchades con unos pendientes ideales de su joyería Si7ete, Amparo Ortuño (Clínica Rahhal) y Encarna Roig, de Acosta, que la semana que viene presentará en petit comité la nueva colección cápsula diseñada por Ana Locking que reinterpreta modelos clásicos como el Carmen.
Muchos de estos invitados habían coincidido el día de antes en el nuevo showroom que ha montado Javier Monedero (Dicoval) en Duque de Calabria. Allí probaron todo tipo de vinos y champagnes en una de esas reuniones afterwork que organiza el Club Moddos con Josep Lozano a la cabeza.
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