Las redes sociales son la democratización de la fama lo que en cierto modo es un oxímoron. ¡Toma ya, para que luego digáis que ésta es una sección frívola! Pero a lo que íbamos, hasta hace poco sólo los famosos venían a amargarnos el verano con sus fotos en lugares de ensueño. Tú estabas en casa, recogiendo la cocina y veías a la estrellas en la televisión veraneando a lo grande. Ahora, la que se mete en tu cocina a matarte de envidia es tu compañera de trabajo, tu vecina o la madre del amigo de tu hijo. Coges el móvil, y ahí están ellas; unas en Ibiza, bronceándose en la cala de turno mientras toman un vaso de agua a precio de Moet; otros en un velero ideal de la muerte, bronceadas, delgadas, estilosas… fotos de mesas de restaurante con marisco tan fresco que parece que va a saltar del plato. Ni que decir tiene que hace un rato ellas estaban recogiendo la habitación, igual que tú ahora. Y que la foto que han sacado está elegida de entre cincuenta, para que no se vea ningún michelín.
Tú sabes que su vida es como la tuya, y que tú también has enviado fotos buscando matarlas de envidia. Pero en ese momento, con lo que te quedas es con que tú estás pringada en la cocina, mientras el resto del mundo vive como antaño sólo vivían las grandes estrellas de Hollywood.
Todo esto tiene su lado bueno: ahora Julia Roberts o Kate Moss son unas colegas más, como cualquiera de nosotras. Antes idealizabas su vida, y ahora las ves en Corazón, Corazón y piensas: “Mira guapita a mí no me la das con queso, tú también pasas hambre para meterte en ese bikini. Y no te pongas estupenda porque yo tengo fotos mejores que esa y trucos para esconder el paso de los años”. Claro que todo esto se va al garete cuando aparece tu marido en la foto, ahí no hay Photoshop que valga, a él le da igual sacar barriga, calva y barba de dos días. Lo único que quiere es que sus colegas le vean rodeado de placeres mundanos, y a ser posible que den pie a chistes groseros, para ellos eso es el karma.
Así es que, como decíamos al principio, las redes sociales han democratizado la fama. Todos podemos ser como los famosos y vivir como ellos, es un oxímoron porque por definición la fama es cosa de unos pocos.
Las redes sociales han alterado nuestro veraneo. Ahora hay que buscar planes que den para una foto digna de la mismísima Carla Bruni, y para eso no hay que ir muy lejos, basta con echarle imaginación y encuadrar bien la cámara del móvil.
Por ejemplo, anoche el empresario Alfredo Llinares (Egocar) presentó en el Club Náutico de Gandía el coche Spania GTA y estuvo la modelo Cristina Stoico como madrina de evento. El Spania GTA es un pedazo de deportivo de esos que lleva Cristiano Ronaldo, y la modelo también podría ser una de sus novias. ¡Ya tenemos la foto!
Las nuevas paparazzis tenemos un verano con mucho trabajo. Habrá que ir de fiesta en fiesta para completar nuestro book personal.
Anoche las cámaras iban locas en Xàbia: Rosa María Castellvi celebró su fiesta de verano en Casa Sardinera, un marco idóneo para agotar la batería del móvil sacando fotos. Rosa celebraba su cumpleaños y, en lugar de regalos, pidió a los invitados que destinaran una aportación a la asociación Amics de la Gent Major. La casa es una pasada, está en la cima de una ladera sobre la Cala Sardinera, es obra del arquitecto Ramón Esteve y hasta Zara Home lo eligió para su catálogo de verano. El dress code exigía llevar algo con flores, y la mayoría lo cumplió, ¡hasta los chicos! En la fiesta estuvo Paloma Alcalá, la traumatóloga Teresa Bas, María Delgado, Carmen Topete, Isabel Alfaro, Ramón Esteve y Rosa María de anfitriona con sus hijas, entre otros. La semana que viene os contaré más, ahora me voy a cargar la batería de repuesto de Iphone, seguro que la necesito.
Y para la que hoy ande por La Marina en busca de su foto para su book veraniego, que se pase por el Parador de Xàbia. Allí, Pilar Carbonell y Amina Basañez organizan un mercadillo que nos puede dar mucho juego a las nuevas paparazzis y además tiene un nombre ideal: Welcome to the Summer.
lunes, 8 de agosto de 2016
lunes, 1 de agosto de 2016
Ostras y Sauvignon
Estoy pasando mis vacaciones en Aquitania, tierra de batallas medievales. Vivo entre chateaux, viñedos, quesos, latas de foie y estas benditas boulangeries que cada vez que entras en una, sales con diez euros menos y tres kilos más. Y aquí ando en la campiña, de río en río, de chateau en chateau y de mercadito en mercadito tratando de mimetizarme con estas francesas tan chic que parecen todas sacadas de un anuncio de Chanel. Así, como quien no quiere la cosa, se hacen un moñito, se ponen un vestidito negro y unas bailarinas y se montan en su bicicleta tan estilosas como la mismísima Audrey Hepburn. Lo que no me explico es dónde se meten estas barbies los quesos, los vinos, los champagnes, los foies y las baguettes, porque yo llevo aquí cuatro días y ya se han desatado todas las alarmas; mi fondo de armario está empezando a temblar por las estrecheces que se le vienen encima.
Intento vivir lo más desconectada posible, con permiso de los puñeteros Facebook, twitter y wasapp. Pero sentada en una terraza frente al Garona, me entero de que Ribó acaricia la idea de traer de nuevo los grandes eventos a Valencia. ¡No me lo puedo creer! Tengo que leerlo en voz alta para creerlo. Mi cabernet sauvignon se agita en la copa y hasta las ostras de mi plato saltan de su concha y aplauden diciendo: “¡bien, bien, volvemos a Valencia”!
Tras la alegría inicial llega la preocupación. No acabo de imaginar a Ribó y al concejal Grezzi codeándose con Ecclestone, el viejo amigo de Camps, sentados en la tribuna tomando ostras con champagne. ¿Llegará Ribó en bicicleta?, ¿se pondrá una corbata?, ¿lanzará Grezzi una soflama contra el uso de los grandes yates y su desmesurado consumo de gasolina? ¿Compadreará Mónica Oltra con Miuccia Prada?, ¿Se pondrá uno de sus modelitos?; y si lo hace, ¿qué dirán sus bases?
Dice Ribó que la idea de abrirse de nuevo a estos grandes eventos es para rentabilizar las inversiones que ya están hechas. Pero, ¿cómo se compagina la ideología podemita con un gran evento cuyos patrocinadores siempre buscan empatizar con las élites?
Habrá que ver cómo transcurren los acontecimientos, por si acaso, chicas, hay que ir desempolvando los pañuelos de Vuitton que nos regalaron en la anterior edición, que nadie piense que somos novatas.
Si de algo sirvió la Copa América, fue para aprender a hacer las cosas como les gusta a patrocinadores tan exigentes como Vuitton o Prada. De ahí que tengamos a gente como Fernando Aliño o Josep Lozano que saben cómo organizar saraos de lo más cosmopolitas.
Aliño y Lozano, mano a mano, organizaron el viernes, en La Barraca de la Albufera, la fiesta de cierre de temporada de Moddos.Estuvieron casi todos los integrantes del club: Guillermo Martorell y Mamen Puchades, Amparo Ortuño, Juan Antonio Murgui, Ramón Vidal, la pintora Mª José Torrente, Mª Ángeles Miguel, Lourdes Luz y John Henao, la interiorista Amelia Delhom, Ana García-Rivera, Iván Martínez-Colomer, Luis Sáez, Sonia Gómez, Mª Dolores Enguix y Marcelo Soto de Óptica Climent, Alfredo Esteve, Julio Guixeres y Ana Santamaría, Beatriz Delgado y Juan Antonio Fuster, Toni Lozano y Carmen Boluda y el artista JARR.
Encarna Roig, que también estuvo en la cena de Moddos, invitó esta semana en Acosta a un grupo de clientas y amigas a un brunch para presentar una edición especial del bolso Mini Kalos y la colección diseñada por Ana Loking interpretando el icono Carmen con una alegre combinación de colores. Fueron, entre otras, Laura Gallego (Valencia Excellence), Carmen Martínez, Mª Angeles Miguel de El Vestidor, Almudena Lafuente, Sefa Ferrer, Mª Teresa Martinez Durbán, Beatriz Poyatos, Olga Rodríguez Mayordomo y Cristina Pérez Broseta.
lunes, 25 de julio de 2016
Esquizofrenia femenina
En la esencia femenina habita, desde tiempo ancestral, una dicotomía esquizoide, la que al mismo tiempo nos exige ser madres y esposas, a cada una de ellas se le pide una cosa, pero a cada una de nosotras se nos pide las dos juntas. Ahora, por si no tuviéramos bastante con elegir entre identificarnos con Hera o con Afrodita, tenemos que decidir si aceptamos o no que los hombres nos den un trato diferencial. ¿Si un hombre nos cede el paso en una puerta, debemos considerarlo un gesto machista? ¡Buaa!, esto sí que da para un debate y no lo de la investidura. Es la paranoia que le faltaba a nuestra vida. Si no te cede el paso, piensas: ¡será grosero! Si te lo cede, algo en lo más profundo de tu alma de mujer moderna emite un grito silencioso de protesta: ¡será machista el tío este, mira que cederme el paso como si viviésemos en la Corte de Luis XV!
Y eso no es nada, lo peor es cuando te enfrentas a subir unas escaleras: si te deja pasar, vas subiendo deprisita sin dejar de pensar que detrás llevas a un tío mirando lo que no debe. Si pasa el delante, eres tú la que no sabe si mirar al frente, al suelo, o subir de espaldas. También hay situaciones en las que prima la comodidad: estás sentada, se te acaba la copa, te da pereza ir a por otra y piensas: “no se levantará ninguno de estos maleducados a traerme otra”. Claro que si el que se ofrece es el típico plasta que lo que quieres es que se vaya a la otra punta de la fiesta, entonces piensas: “Es lo que te faltaba, encima de pesado y poco gracioso eres el típico machista que piensa que una mujer no puede ir a la barra a pedirse una copa”.
Lo bueno de este debate es que ellos siempre tienen las de perder: mal si van y peor si se quedan. Nosotras llevamos la batuta y a ellos no les queda otra que someterse a nuestra tiranía.
Así es que ale guapos, a hacer cursos de análisis del lenguaje no verbal, para que mirándonos a los ojos, sepáis lo que esperamos de vosotros.
Las fiestas de verano son una oportunidad única para ponerlo en práctica. El jueves, el programa de televisión Revista de Sociedad celebró su fiesta de final de temporada. Era una de esas tardes de bochorno difíciles de soportar en Valencia. Menos mal que la fiesta fue en una terraza, Tosca Llar Club. Allí estuvo el director del programa, Iñaki Verchraege, con los presentadores Donís Salvador y Amparo Lacomba, todos de blanco impoluto, como mandaba el dresscode. Entre los invitados, Pepo Oltra, Alfredo Esteve, Alvaro Mocholí y Mónica Duart, la presentadora Laura Grande, Josep Lozano y el artista JARR, el peluquero José Besó, la fundadora de Cafés Valiente Celia Valiente, el empresario Javier Monedero y Rosa Sanchís, las indumentaristas Carmen Asins y Margarita Vercher, el sastre Antonio Puebla, Lluis Nadal, Elvira Ferrer y Rosa María Fenollar.También estuvo un grupo de amigas que destilan clase y saber estar: María Dolores Enguix (Óptica Climent), que así como quién no quiere llevaba las sandalias más deseadas del verano, las rockstud de Valentino; Beatriz Poyatos, Amalia Delhom, Mª Ángeles Miguel (El vestidor Vintage), Guillermo Martorell y Mamen Puchades con unos pendientes ideales de su joyería Si7ete, Amparo Ortuño (Clínica Rahhal) y Encarna Roig, de Acosta, que la semana que viene presentará en petit comité la nueva colección cápsula diseñada por Ana Locking que reinterpreta modelos clásicos como el Carmen.
Muchos de estos invitados habían coincidido el día de antes en el nuevo showroom que ha montado Javier Monedero (Dicoval) en Duque de Calabria. Allí probaron todo tipo de vinos y champagnes en una de esas reuniones afterwork que organiza el Club Moddos con Josep Lozano a la cabeza.
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lunes, 18 de julio de 2016
Menos Ibex y más Chanel
La gente que tiene dinero ahorrado, que haberlos haylos, está preocupada porque no sabe dónde invertirlo. La bolsa les da sustos, el banco no les da nada, los inmuebles les dan problemas, las tierras sólo les dan ruina. Así es que ahí están, dándole vueltas a la cabeza sin encontrar una solución.
Baghunter, que es un portal de compraventa de ropa de segunda mano, ha hecho un estudio y asegura que los bolsos son una buena inversión. ¡Toma ya!, esta sí que es buena. Menos Ibex y más Chanel. Lo que hay que hacer con el dinero es comprar bolsos, dice el estudio que un Chanel 2.55 se ha revalorizado un 70 por ciento en los últimos cinco años. Eso es una buena rentabilidad y no lo de las gasolineras low-cost. Así es que ale, guapas, las que tengáis pasta, a comprar bolsos. Y encima los puedes lucir, no como un bono del tesoro, que a te da cuatro perras y encima es feo.
Mª Angeles Miguel sabe mucho del mercado de lujo de segunda mano. Ha trabajado en Max Mara, ha sido directora de tienda en Hermès Valencia y Salvatore Ferragamo, y ahora está metida de lleno en el Vestidor Vintage, una tienda de compra venta de ropa y complementos de lujo donde puedes encontrar piezas emblemáticas de Loewe, Prada, LV, Dior o Gucci. Este miércoles, Mª Angeles y su socia Yolanda Serrano organizaron un cóctel con Banco Mediolanum de esos que se hacen llamar networking, que es algo así como hacer negocios mientras te tomas una copa de champagne, más divertido que hacerlo en una oficina gris.
El Vestidor se convirtió por unas horas en un club con música de jazz, copas y muy buen ambiente. “La idea era compartir ideas de inversión y un buen accesorio también puede ser una inversión”, dice Mª Angeles. Además de ropa y complementos de lujo, la tienda contó con una exposición de cuadros y piezas de bisutería de María Jose Torrente, con sus mujeres únicas y redondas. Entre los asistentes, Marisa Martínez y Vicente Genovés, Encarna Roig (Acosta), Amelia Delhom, José Luis Avilés (Bulgari), Mónica Carbonell, Paula Rincón de Arellano de Le click, Pablo Castelblanque, María Jesus Marín de la tienda de niños 8+, Mamen Puchades de la joyería Si7te, Cristina García, Ramón Urrutia, Alberto peinado, Francisco y Álvaro Gracia, Julio Muñoz, Beatriz Poyatos, Olga Mayordomo y Jan y Helen Poe.
Otro cóctel en petit comité fue el que organizó la Galería Shiras para celebrar el fin de temporada antes del verano. Sara Joudí estuvo acompañada por el escultor Miquel Navarro, Javier Chapa, Horacio Silva, Paco Sebastián, el notario Carlos Pascual, Enrique Lucas, el artista Rafa Calduch, el fotógrafo Antonio Girbes y otros artistas, coleccionistas y críticos de arte. Discreción y elegancia al máximo. Julio es el mes de las fiestas de cierre de temporada.
El jueves la revista Hello Valencia celebró su fiesta de verano Flower Power en L’Umbracle. Hubo Street food, mercadillo con tiendas de moda como la de Nieves Bustamante, complementos de María Gómez Polo (Mala Malísima), música en directo, DJ, vinos de Murviedro, ostras de Andrés Soler (Ostrarium) y decoración ibicenca de Belinda Duart Herrero.
Entre los asistentes, Patricia Puchol, la doctora Lucía Asensio, el diseñador Alejandro Resta, Vicente Betoret y Cristina Aparici. También estuvo Pepo Oltra, que en poco tiempo se ha convertido en un clásico de las fiestas glamurosas, Espe Vila, Mamen Puchades y Guillermo Martorell, el director del Astoria Joan Soldevila, el fotógrafo José Luis Abad, el doctor Juan Antonio Mira, el diseñador Valentín Herráiz, el doctor Murgui, Esther Barrera, el sastre Antonio Puebla, Fernando Aliño (El Alto), Marc Insanally (Café de las Horas), Coté Soler, Javier Martínez-Rubio e Isabel Cosme.
Mª Angeles Miguel sabe mucho del mercado de lujo de segunda mano. Ha trabajado en Max Mara, ha sido directora de tienda en Hermès Valencia y Salvatore Ferragamo, y ahora está metida de lleno en el Vestidor Vintage, una tienda de compra venta de ropa y complementos de lujo donde puedes encontrar piezas emblemáticas de Loewe, Prada, LV, Dior o Gucci. Este miércoles, Mª Angeles y su socia Yolanda Serrano organizaron un cóctel con Banco Mediolanum de esos que se hacen llamar networking, que es algo así como hacer negocios mientras te tomas una copa de champagne, más divertido que hacerlo en una oficina gris.
El Vestidor se convirtió por unas horas en un club con música de jazz, copas y muy buen ambiente. “La idea era compartir ideas de inversión y un buen accesorio también puede ser una inversión”, dice Mª Angeles. Además de ropa y complementos de lujo, la tienda contó con una exposición de cuadros y piezas de bisutería de María Jose Torrente, con sus mujeres únicas y redondas. Entre los asistentes, Marisa Martínez y Vicente Genovés, Encarna Roig (Acosta), Amelia Delhom, José Luis Avilés (Bulgari), Mónica Carbonell, Paula Rincón de Arellano de Le click, Pablo Castelblanque, María Jesus Marín de la tienda de niños 8+, Mamen Puchades de la joyería Si7te, Cristina García, Ramón Urrutia, Alberto peinado, Francisco y Álvaro Gracia, Julio Muñoz, Beatriz Poyatos, Olga Mayordomo y Jan y Helen Poe.
Otro cóctel en petit comité fue el que organizó la Galería Shiras para celebrar el fin de temporada antes del verano. Sara Joudí estuvo acompañada por el escultor Miquel Navarro, Javier Chapa, Horacio Silva, Paco Sebastián, el notario Carlos Pascual, Enrique Lucas, el artista Rafa Calduch, el fotógrafo Antonio Girbes y otros artistas, coleccionistas y críticos de arte. Discreción y elegancia al máximo. Julio es el mes de las fiestas de cierre de temporada.
El jueves la revista Hello Valencia celebró su fiesta de verano Flower Power en L’Umbracle. Hubo Street food, mercadillo con tiendas de moda como la de Nieves Bustamante, complementos de María Gómez Polo (Mala Malísima), música en directo, DJ, vinos de Murviedro, ostras de Andrés Soler (Ostrarium) y decoración ibicenca de Belinda Duart Herrero.
Entre los asistentes, Patricia Puchol, la doctora Lucía Asensio, el diseñador Alejandro Resta, Vicente Betoret y Cristina Aparici. También estuvo Pepo Oltra, que en poco tiempo se ha convertido en un clásico de las fiestas glamurosas, Espe Vila, Mamen Puchades y Guillermo Martorell, el director del Astoria Joan Soldevila, el fotógrafo José Luis Abad, el doctor Juan Antonio Mira, el diseñador Valentín Herráiz, el doctor Murgui, Esther Barrera, el sastre Antonio Puebla, Fernando Aliño (El Alto), Marc Insanally (Café de las Horas), Coté Soler, Javier Martínez-Rubio e Isabel Cosme.
lunes, 11 de julio de 2016
La vida son sueños
La vida es una colección de sueños. Son ellos quienes nos mantienen despiertos, quienes nos levantan cada mañana para afrontar el día. Morimos un poco con cada sueño que perdemos, y nuestra vida acaba cuando los perdemos todos. Puede que entonces sigamos respirando, pero ya no estaremos vivos.
La mayoría de los sueños son efímeros, los tienes una temporada, quizás sólo unas horas. Luego los pierdes, bien porque los haces realidad, bien porque los abandonas. Son sueños mundanos y habitualmente egoístas que tienen un recorrido muy corto. Sueñas con un viaje durante meses, lo vives en tu imaginación y un día lo haces. Cuando estás allí sientes que tu vida se ha empobrecido porque has perdido un sueño, tendrás que reponerlo.
Lo difícil es mantener uno toda la vida. Ese es patrimonio de líderes: gente que contagia su ilusión a los demás implicándoles en su proyecto y consigue que le sigan. Ahí se encuentran las grandes personas, los que sueñan con un mundo mejor, entre ellos los auténticos empresarios que son quienes anteponen el bien de su gente y de la sociedad a la que sirven a los cantos de sirena del dinero rápido y fácil. De esos aún quedan unos cuantos, entre ellos Enrique Duart.
Hace cincuenta años, la gente dormía sobre esos colchones de lana en los que los que el durmiente más delgado acababa encima del otro, no porque buscase su cariño, sino porque el peso generaba una especie agujero negro que atraía todo lo que había a su alrededor. Había que acabar con aquello y Enrique, que entonces era un chaval de veinte años se encerró en una habitación de su casa de Benifaió para hacer un colchón con picadura de espuma.
El viernes, aquel chaval que ahora tiene setenta años y la misma vitalidad de entonces alimentada por un sueño que sigue vivo, celebró el cincuenta aniversario de su empresa: colchones Dupen. Un empresón que factura cincuenta millones de euros al año y da trabajo directo a más de doscientas cincuenta personas. La fiesta se hizo en la Cartuja del Puig; Enrique Duart recibió el homenaje que se merecen los grandes soñadores, es decir una sobredosis de emociones, que es de lo que están hechos los sueños. Su gente, su familia, sus amigos, sus trabajadores, proveedores y clientes le acompañaron entre lágrimas, aplausos y abrazos. Allí, sentada entre el público una sentía ganas de volver a nacer para armarse con un sueño como el de Enrique y que un día, ya mayor, los tuyos te hiciesen un homenaje como ese. ¡Jo pe, por qué a los dieciocho años en vez de soñar con una Vespa, no soñaría yo con fabricar colchones!
Los anfitriones, Enrique Duart y Mª José García con sus hijos Mónica, Mª José y Enrique, estuvieron muy pendientes de los invitados, entre ellos Alfredo Esteve, Vicente Calatayud, Teresa Arcos, Javier Monedero con Rosa Sanchis, Vicente Guerrero, Francisco Quiles, Pepe Máñez, Miguel Angel Lozano, Daniel Moragues, Jarr, Josep Lozano, Ximo Rovira, Josep Magraner, el columnista de El Mundo Fernando Ferrando, Angela Valero y Juan Llorens, Angela Plá y Joan Lagardera, Miguel Angel Tobías, Lluís Nadal y Ana Ramírez, Amparo Mortes con Vicente Lacomba, el director del Astoria Joan Soldevila, Marisa Marín, la diseñadora Amparo Chordá, que vistió a las mujeres de la familia Duart, Mari Carmen Rovira, Salvador Galdón, Marta Ortiz, Mayrén Beneyto o el arquitecto Hugo Navarro.
Hubo música de cuarteto de cuerda, una exposición con la trayectoria de la firma, un cóctel servido por Gourmet, tarta de cumpleaños (Enrique Duart cumplía ese día 70 años) y discursos en los que ya a nadie importaba la forma y menos que a nadie a Enrique, porque lo importante era el fondo, el sueño que nunca se desvanecerá.
El viernes, aquel chaval que ahora tiene setenta años y la misma vitalidad de entonces alimentada por un sueño que sigue vivo, celebró el cincuenta aniversario de su empresa: colchones Dupen. Un empresón que factura cincuenta millones de euros al año y da trabajo directo a más de doscientas cincuenta personas. La fiesta se hizo en la Cartuja del Puig; Enrique Duart recibió el homenaje que se merecen los grandes soñadores, es decir una sobredosis de emociones, que es de lo que están hechos los sueños. Su gente, su familia, sus amigos, sus trabajadores, proveedores y clientes le acompañaron entre lágrimas, aplausos y abrazos. Allí, sentada entre el público una sentía ganas de volver a nacer para armarse con un sueño como el de Enrique y que un día, ya mayor, los tuyos te hiciesen un homenaje como ese. ¡Jo pe, por qué a los dieciocho años en vez de soñar con una Vespa, no soñaría yo con fabricar colchones!
Los anfitriones, Enrique Duart y Mª José García con sus hijos Mónica, Mª José y Enrique, estuvieron muy pendientes de los invitados, entre ellos Alfredo Esteve, Vicente Calatayud, Teresa Arcos, Javier Monedero con Rosa Sanchis, Vicente Guerrero, Francisco Quiles, Pepe Máñez, Miguel Angel Lozano, Daniel Moragues, Jarr, Josep Lozano, Ximo Rovira, Josep Magraner, el columnista de El Mundo Fernando Ferrando, Angela Valero y Juan Llorens, Angela Plá y Joan Lagardera, Miguel Angel Tobías, Lluís Nadal y Ana Ramírez, Amparo Mortes con Vicente Lacomba, el director del Astoria Joan Soldevila, Marisa Marín, la diseñadora Amparo Chordá, que vistió a las mujeres de la familia Duart, Mari Carmen Rovira, Salvador Galdón, Marta Ortiz, Mayrén Beneyto o el arquitecto Hugo Navarro.
Hubo música de cuarteto de cuerda, una exposición con la trayectoria de la firma, un cóctel servido por Gourmet, tarta de cumpleaños (Enrique Duart cumplía ese día 70 años) y discursos en los que ya a nadie importaba la forma y menos que a nadie a Enrique, porque lo importante era el fondo, el sueño que nunca se desvanecerá.
lunes, 4 de julio de 2016
El Gran Gatsby en Las Arenas
El Hotel Las Arenas celebró el miércoles su décimo aniversario. Cerca de mil invitados se atiborraron de champan y ostras. No faltó de nada: paella y fideuá para los más insaciables, frivolidades para los más refinados y canapés inéditos para los más quisquillosos. Aquello recordaba a las fiestas del Gran Gatsby: lujo, elegancia, abundancia, exquisiteces… Mientras, en las redes sociales, Mónica Oltra, Pablo Iglesias y compañía trataban de encontrar una explicación al trostasso que se habían pegado el domingo. ¡Jo pe, Mónica, deberías haberte pasado por Las Arenas!, aquí se te hubiera pasado el disgusto, y quién sabe quizás hasta habrías encontrado una explicación a tus desgracias. Y es que Pablo Iglesias tiene mucho sex appel, para una noche de juerga y borrachera en el Carmen. Para un proyecto de futuro, quieres a alguien que encaje más en las fiestas como la de Las Arenas y ahí Pablo pierde fuelle. ¡Dios mío, cuánta frivolidad, así no hay quién cambie este país!
En Las Arenas sólo faltaba la figura del Gran Gatsby, todo lo demás era tal cual una de sus fiestas: Rolls-Royce y fotógrafos en el vestíbulo, solícitos camareros ofreciéndote champán, música de jazz…
Una vez dentro, el jardín ofrecía toda clase de animación. Aquí una mesa de casino con los croupiers debidamente uniformados, más allá una barra con comida y otra y otra más, camareros con bebida, cócteles, y viandas de todo tipo, arroces cocinados sobre leña, ¡hasta barra de sushi en el quiosco de piedra! En la fuente principal, una orquesta y varias parejas de bailarines simulaban un concurso de baile. Frente al mar, varios jóvenes con bañadores a rayas jugaban a la pelota en la piscina de niños y en la de adultos, un grupo de nadadoras coreografiaban una pieza de natación sincronizada de lo más delicada, mientras un saxofonista que era la viva imagen de Louis Armstrong interpretaba melodías jazz a ritmo de DJ. El edificio del hotel, con su columnario, sus enormes jardines y su atmósfera un tanto decadente, tan propia de aquellos años de lujo y exceso, resultó ser el decorado perfecto.
La ambientación fue de lo más convincente, apoyada por más de cien actores y artistas que interpretaban música, baile o escenas costumbristas de los años veinte a lo largo de todo el jardín del hotel. Si la intención del hotel era enamorarnos, como Gatsby con su adorada Daisy, lo ha conseguido.
Entre los mil invitados que pudieron disfrutar de la velada, citaré algunos, ya que mi colega Tonino me ha emplazado a hacerlo desde Valencia Plaza. Allá va. De la política, Antoni Bernabé y Joan Calabuig; mucha gente del gremio de hostelería y restauración a los que hotel quería agasajar, como el director de Sha Wellness Frank de Veer, Javier Monedero (Dicoval) con Rosa Sanchís, Javier Gutiérrez (Casino Cirsa), Santiago Cabello y Carla Roldán, de Gourmet Catering y eventos; Andrés Soler (Ostrarium), Adolfo de las Heras (Bodegas Nodus), Bernd H. Knöller, del Restaurante Riff; Javier Valles, director del grupo SH; Stephen Anderson (Ma Khin Café), Ignacio Osborne (Mumm), Emiliano García (Casa Montaña) y Mónica Morales, de la Cámara de Comercio, entre otros.
También estuvo la diseñadora Presen Rodríguez con su hija Maribel Cosme, las hermanas Espe y Cristina Vila, la interiorista Belinda Duart Herrero, Alfredo Esteve, el presidente de la CEV Salvador Navarro, el sastre Antonio Puebla, Joaquín Maldonado con su mujer Sofía Carpi, Laura Gallego y Angel Villanueva, el joyero Arguimiro Aguilar y Sesé de Nalda, María Gómez Polo, con uno de sus collares de Mala Malísima… Como anfitriones, José Luis Santos (presidente de Hoteles Santos), el director del hotel, Carlos Boga, y todo su equipo.
En Las Arenas sólo faltaba la figura del Gran Gatsby, todo lo demás era tal cual una de sus fiestas: Rolls-Royce y fotógrafos en el vestíbulo, solícitos camareros ofreciéndote champán, música de jazz…
Una vez dentro, el jardín ofrecía toda clase de animación. Aquí una mesa de casino con los croupiers debidamente uniformados, más allá una barra con comida y otra y otra más, camareros con bebida, cócteles, y viandas de todo tipo, arroces cocinados sobre leña, ¡hasta barra de sushi en el quiosco de piedra! En la fuente principal, una orquesta y varias parejas de bailarines simulaban un concurso de baile. Frente al mar, varios jóvenes con bañadores a rayas jugaban a la pelota en la piscina de niños y en la de adultos, un grupo de nadadoras coreografiaban una pieza de natación sincronizada de lo más delicada, mientras un saxofonista que era la viva imagen de Louis Armstrong interpretaba melodías jazz a ritmo de DJ. El edificio del hotel, con su columnario, sus enormes jardines y su atmósfera un tanto decadente, tan propia de aquellos años de lujo y exceso, resultó ser el decorado perfecto.
La ambientación fue de lo más convincente, apoyada por más de cien actores y artistas que interpretaban música, baile o escenas costumbristas de los años veinte a lo largo de todo el jardín del hotel. Si la intención del hotel era enamorarnos, como Gatsby con su adorada Daisy, lo ha conseguido.
Entre los mil invitados que pudieron disfrutar de la velada, citaré algunos, ya que mi colega Tonino me ha emplazado a hacerlo desde Valencia Plaza. Allá va. De la política, Antoni Bernabé y Joan Calabuig; mucha gente del gremio de hostelería y restauración a los que hotel quería agasajar, como el director de Sha Wellness Frank de Veer, Javier Monedero (Dicoval) con Rosa Sanchís, Javier Gutiérrez (Casino Cirsa), Santiago Cabello y Carla Roldán, de Gourmet Catering y eventos; Andrés Soler (Ostrarium), Adolfo de las Heras (Bodegas Nodus), Bernd H. Knöller, del Restaurante Riff; Javier Valles, director del grupo SH; Stephen Anderson (Ma Khin Café), Ignacio Osborne (Mumm), Emiliano García (Casa Montaña) y Mónica Morales, de la Cámara de Comercio, entre otros.
También estuvo la diseñadora Presen Rodríguez con su hija Maribel Cosme, las hermanas Espe y Cristina Vila, la interiorista Belinda Duart Herrero, Alfredo Esteve, el presidente de la CEV Salvador Navarro, el sastre Antonio Puebla, Joaquín Maldonado con su mujer Sofía Carpi, Laura Gallego y Angel Villanueva, el joyero Arguimiro Aguilar y Sesé de Nalda, María Gómez Polo, con uno de sus collares de Mala Malísima… Como anfitriones, José Luis Santos (presidente de Hoteles Santos), el director del hotel, Carlos Boga, y todo su equipo.
lunes, 27 de junio de 2016
¡Cuánta incertidumbre!
Las inglesas nos abandonan, las bolsas caen, sube la prima de riesgo, la libra se desploma, el despacho del Ministro de Interior parece el Corral de la Pacheca y Margallo ya se ve dando el pregón de las fiestas de Gibraltar con la bandera española hondeando en la cima del Peñón. Hoy elecciones, mañana Pablo querrá asaltar los cielos; Albert volverá a prometernos que es el nuevo Mesías; Pedro seguirá buscando amigos; Mariano se sentará a verlas venir. Y en medio de todo ese caos, nosotras afrontamos el verano con la eterna disyuntiva entre si nos conviene broncearnos al sol para dar envidia a las inglesas, o hacer caso a nuestro dermatólogo y protegernos para no acelerar las arrugas.
El jueves, mientras las inglesas decidían dejar de ajuntarnos, nosotras celebrábamos San Juan. Unas lo hicimos en el Hotel de la Playa de la Pobla de Farnals, tan cerca del mar que las pavesas casi nos queman los vestidos. Otros, como Rappel, organizaron una cena en el restaurante Llar Román. Había que ir vestido de blanco y los asistentes cumplieron con el protocolo. Entre ellos, Mayrén Beneyto, el arquitecto Luis Sendra, Tomás García y Ragel Beltrán, Laura y Blanca Fitera, Carmen de Rosa, Mercedes Fillol, Alfredo Esteve, Josep Lozano, Jarr, Lluís Nadal y Ana Ramírez, el escultor Miquel Navarro y el crítico gastronómico Pedro García Mocholí, entre otros.
A las doce, el grupo se acercó a la orilla del mar, pero como estaba Rappel, el rito de San Juan fue más sofisticado que el simple salto sobre las olas. Había que llevar en la mano tres flores blancas, tres frutas maduras y tres monedas de cobre e ir tirándolas al agua mientras te adentrabas poco en el mar a la vez que pedías un deseo. Al acabar, había que retroceder de espaldas y una vez en la arena secarse los pies con una toalla blanca. ¡Mos guarde, cuánta faena! Primer salto, un bolso de Loewe; segundo salto, tres kilos menos; tercer salto, que se acabe la Eurocopa que no aguanto los nervios de mi marido. Todo para volver a la orilla y que él siga allí hablando de Sergio Ramos, y lo peor de todo: el bolso de Loewe sigue en el escaparate y la cena te metió medio kilo de más del que aún no te has librado. El año que viene, casi que me voy a San Nicolás.
Montse Salamanca, la directora de Loewe, fue una de las que asistieron al cóctel que organizó la estilosa Laura Gallego esta semana en la sede de la CEV con una representación del cuerpo consular en Valencia. La Asociación de comercio de lujo, Valencia Excellence, quería transmitirles que Valencia es algo más que playa y paella y que tiene un comercio a la altura de las grandes capitales del mundo. En el cóctel estuvo el empresario Salvador Navarro, el cónsul de Chile, Leopoldo López, María Dolores Enguix, de la Optica Climent, Amparo Ortuño (Clínica Rahaal), Piotr Brylinski (Hugo Boss), Lila Albanozzo, de Il Baco da Seta, Guillermo Martorell, de la joyería Si7te, Leonardo Pugliese (Ferragamo), Mati Guerrero (Vuitton), Pau Pérez Rico (El Corte Inglés) y Sara Joudi, de la galería Shiras. Todos los años por estas fechas Angela Pla celebra la entrega de sus premios de su revista y una vez más allí estuvo lo más granado de la sociedad valenciana. La cena de gala fue en el nuevo Veles e Vents.
No falto el genial Francis Montesinos, que triunfó hace unos días con la presentación de su colección de verano en La Ferradura, el diseñador Alejandro Resta, las modelos Laura Sánchez, Madeleine Hjört, Arancha del Sol y Paloma Lago, y gente de la moda, como Miguel Vizcaíno, Adrián Salvador y Lucas Zaragosí, Amparo Chordá, Amado Ortells, Salomé Corell, Vicente Gracia, Antonio y Pablo Jordán, Argimiro Aguilar y el sastre Antonio Puebla.
Montse Salamanca, la directora de Loewe, fue una de las que asistieron al cóctel que organizó la estilosa Laura Gallego esta semana en la sede de la CEV con una representación del cuerpo consular en Valencia. La Asociación de comercio de lujo, Valencia Excellence, quería transmitirles que Valencia es algo más que playa y paella y que tiene un comercio a la altura de las grandes capitales del mundo. En el cóctel estuvo el empresario Salvador Navarro, el cónsul de Chile, Leopoldo López, María Dolores Enguix, de la Optica Climent, Amparo Ortuño (Clínica Rahaal), Piotr Brylinski (Hugo Boss), Lila Albanozzo, de Il Baco da Seta, Guillermo Martorell, de la joyería Si7te, Leonardo Pugliese (Ferragamo), Mati Guerrero (Vuitton), Pau Pérez Rico (El Corte Inglés) y Sara Joudi, de la galería Shiras. Todos los años por estas fechas Angela Pla celebra la entrega de sus premios de su revista y una vez más allí estuvo lo más granado de la sociedad valenciana. La cena de gala fue en el nuevo Veles e Vents.
No falto el genial Francis Montesinos, que triunfó hace unos días con la presentación de su colección de verano en La Ferradura, el diseñador Alejandro Resta, las modelos Laura Sánchez, Madeleine Hjört, Arancha del Sol y Paloma Lago, y gente de la moda, como Miguel Vizcaíno, Adrián Salvador y Lucas Zaragosí, Amparo Chordá, Amado Ortells, Salomé Corell, Vicente Gracia, Antonio y Pablo Jordán, Argimiro Aguilar y el sastre Antonio Puebla.
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lunes, 20 de junio de 2016
Vuelve el champagne
El Veles e Vents se inauguró hace diez años; y ahí ha estado el pobre, como un ex presidente del Gobierno, o lo que es lo mismo: como un jarrón chino, nadie sabe qué hacer con él.
La obra minimalista de David Chipperfield, con sus enormes cristales y terrazas de madera, cayó en desgracia con la crisis. Las tablas de madera de las terrazas se agrietaban, las paredes del interior necesitaban capas de pintura y hubo un tiempo en el que ni siquiera se podía pagar la vigilancia del edificio. Las penurias económicas trajeron consigo un cambio en la estética: de la vanguardia minimalista de grandes espacios blancos, pasamos a los ladrillos cara vista, las vigas de madera, las sillas de enea y el estilo rústico. El pueblo, el pueblo era un valor seguro y no esos macro edificios capitalistas desnaturalizados que no sabes si estás es Sidney, Tokio o Nueva York.
Pero el tiempo lo cura todo, menos nuestras arrugas. Ahora, Heineken y La Sucursal han dado una segunda oportunidad al edificio. Lo han limpiado, reparado, acondicionado y redecorado con ambientes más amables y acogedores y han abierto allí tres restaurantes: uno de comida mediterránea, otro de alta gastronomía (La Sucursal) y una barra de cervezas. Además de una escuela de hostelería y un espacio cultural con exposiciones de fotografía de Jorge de Muñoz y de escultura de Miquel Navarro.
El nuevo Veles e Vents se inauguró el martes con una fiesta por todo lo alto: más de mil invitados, el presidente de Heineken España Richard Weissend, Javier Andrés, de la Sucursal y la plana mayor de la nueva política valenciana, desde el President Ximo Puig, hasta el alcalde Joan Ribó y el President de Les Corts Enric Morera, todos perfectamente integrados en ese escenario otrora tan pepero. La ocasión no era para menos. Que una cosa es ser podemita alavalenciana y otra renunciar a los más refinados placeres del hedonimos.
En el nuevo Veles e Vents hubo música en directo, cervezas a gogó, una organización muy profesional con gente como Corinna Heilman, y un catering que hubiese sido perfecto si en lugar de servirlo a las diez lo hubiesen hecho una hora antes, justo después de los discursos oficiales. Por lo demás, el evento recordó a aquellos fastos de la Copa América, pero la presencia de Joan Ribo y Ximo Puig sirvió para eliminar cualquier sentimiento de culpa. Si ellos han vuelto al Veles e Vents, cualquiera puede hacerlo.
La inauguración de la terraza de Marina Beach Club, este jueves, también nos transportó a los años de lujo y esplendor de la Copa América. La terraza se llama Sky bar y tiene unas vistas privilegiadas de la Malvarrosa. En la fiesta pinchó Bimba Bosé y hubo barra de champagne, de cócteles, de ostras fine declarie servidas por Andrés Soler, de Austrarium, jamoncito del bueno, catering abundante y una lista impecable de invitados, entre ellos Salvador Vila, Javier Monedero y Rosa Sanchís, Mónica y María José Duart, Marco Motta, Carmen Romero, Esperanza Vila, Alfonso Manglano y Eva Marcellán, el periodista Joseca Arnau, Esther y Laura Segura, Silvia Lafuente, Manuel Bueno, Juan Valero de Palma, Alejandro Ríos, Sonia Gómez-Luzón, Irina Manglano, Tomás Guillen, Toti Herrero, Cote Senabre, Nacho Ochoa, Paula Artés, Jose Cañizares, Pilar Lluquet, Reyes Trénor, Fran Bolinches y Susana Lozano, Nacho Gómez-Trénor, Carmina Ibáñez, Marisa Gallen, Paula Rincón de Arellano, Sergio Adelantado, Sara López Blanco, Noemí Carrasco, el interiorista Ramón Bandrés con Elena Meléndez, la diseñadora Amparo Chordá, Maite Sebastiá, Isabel Ruiz, Marta Puigmoltó, Alejandra Montaner, Marta Querol, María López-Trigo, Mayre Girona, Tania de la Torre e Isabel Bermejo. Vamos, una fiesta perfecta, de manual.
El nuevo Veles e Vents se inauguró el martes con una fiesta por todo lo alto: más de mil invitados, el presidente de Heineken España Richard Weissend, Javier Andrés, de la Sucursal y la plana mayor de la nueva política valenciana, desde el President Ximo Puig, hasta el alcalde Joan Ribó y el President de Les Corts Enric Morera, todos perfectamente integrados en ese escenario otrora tan pepero. La ocasión no era para menos. Que una cosa es ser podemita alavalenciana y otra renunciar a los más refinados placeres del hedonimos.
En el nuevo Veles e Vents hubo música en directo, cervezas a gogó, una organización muy profesional con gente como Corinna Heilman, y un catering que hubiese sido perfecto si en lugar de servirlo a las diez lo hubiesen hecho una hora antes, justo después de los discursos oficiales. Por lo demás, el evento recordó a aquellos fastos de la Copa América, pero la presencia de Joan Ribo y Ximo Puig sirvió para eliminar cualquier sentimiento de culpa. Si ellos han vuelto al Veles e Vents, cualquiera puede hacerlo.
La inauguración de la terraza de Marina Beach Club, este jueves, también nos transportó a los años de lujo y esplendor de la Copa América. La terraza se llama Sky bar y tiene unas vistas privilegiadas de la Malvarrosa. En la fiesta pinchó Bimba Bosé y hubo barra de champagne, de cócteles, de ostras fine declarie servidas por Andrés Soler, de Austrarium, jamoncito del bueno, catering abundante y una lista impecable de invitados, entre ellos Salvador Vila, Javier Monedero y Rosa Sanchís, Mónica y María José Duart, Marco Motta, Carmen Romero, Esperanza Vila, Alfonso Manglano y Eva Marcellán, el periodista Joseca Arnau, Esther y Laura Segura, Silvia Lafuente, Manuel Bueno, Juan Valero de Palma, Alejandro Ríos, Sonia Gómez-Luzón, Irina Manglano, Tomás Guillen, Toti Herrero, Cote Senabre, Nacho Ochoa, Paula Artés, Jose Cañizares, Pilar Lluquet, Reyes Trénor, Fran Bolinches y Susana Lozano, Nacho Gómez-Trénor, Carmina Ibáñez, Marisa Gallen, Paula Rincón de Arellano, Sergio Adelantado, Sara López Blanco, Noemí Carrasco, el interiorista Ramón Bandrés con Elena Meléndez, la diseñadora Amparo Chordá, Maite Sebastiá, Isabel Ruiz, Marta Puigmoltó, Alejandra Montaner, Marta Querol, María López-Trigo, Mayre Girona, Tania de la Torre e Isabel Bermejo. Vamos, una fiesta perfecta, de manual.
lunes, 13 de junio de 2016
Colores en campaña
Un color es una cosa muy seria. Muchas llevamos años
estudiándolos, observando el efecto que tienen sobre nuestra piel. Sabemos que
algunos colores estilizan más que otros, que los hay que te ponen diez años
encima, como el negro, y otros que te los quitan, como el amarillo. El rojo
hace guiños a la lívido y el azul marino la apaga. Hemos hecho masters en
combinación de colores: el blanco y negro pegan con todo pero denotan escaso
conocimiento en la materia; el marrón no hay quien lo combine y con el morado
sólo se atreven las más lanzadas.
El espectro político se ha convertido en un arco iris en el
que predominan el azul, el morado, el rojo y el naranja. Y en esta campaña
electoral, en la que el espectáculo sustituye a las ideas, corremos el riesgo
de que cada color quede asociado indefectiblemente a una opción política. Mónica Oltra, siempre tan atrevida y
políticamente hábil, apareció el otro día vestida con un vestido naranja “compromís” y una rebeca morada “podemita”. ¡Qué osadía, cielo santo!;
eso no pega ni con resina de abeto. Es una señal de lo que puede llegar a
ocurrir: que los colores revelen nuestra tendencia política. Eso daría al
traste con nuestros sesudos conocimientos sobre el uso de los colores y
abocaría al desastre a nuestro fondo de armario. Imagináoslo, pasan las
elecciones y quienes estén a favor del pacto PP, C´S, PSOE, tendrían que salir
a la calle vestidos de azul, naranja y rojo. Frente a ellos, los partidarios de
la coalición A la Valenciana, vestidos de rojo, morado y naranja. ¡Uff, vaya
lio! Habrá que optar por el blanco y el negro y correr el riesgo de que nos
tachen de anarquistas porque no apoyamos a ninguno.
Blanco y negro son los colores corporativos de Mont-blanc, aunque la firma no
tenga mucho de anarquista. El miércoles celebró por todo lo alto su 110
aniversario en Valencia, con un cóctel en Las Arenas. Allí estuvo el doctor Mira, Angeles Casanova, Maribel Cosme,
Javier Monedero, Silvia Lafuente, Vicente Pechuán, María García de la Riva,
Paula Rincón de Arellano, Alfredo Esteve, Mª Angeles Fayos, Susana Lozano,
Paula y Patricia Sánchez de León, Nacho Gómez-Trenor y Fernando y Alfonso
Manglano, entre otros.
Los políticos están en campaña y la vida social valenciana
en plena temporada alta. El jueves se acumulaban los cócteles y más de uno se
fue de tournée de uno a otro. Primero a la inauguración de Mercat de La Reina,
un nuevo restaurante en la plaza de La Reina que reunió a habituales de este
tipo de saraos, como Salomé Corell,
Gonzalo García Miranda, María Cosín, Begoña Meléndez y José Garrigues, los joyeros
Pablo y Antonio Jordán, Paula Rincón de Arellano y el sastre Antonio Puebla, que fue después a la
fiesta de la joyería Sie7e, en la terraza del Palau de les Arts. Allí, Guillermo Martorell y Mamen Puchades habían preparado un
cóctel cuidado y elegante, con invitación de cartulina entregado en mano y un
catering con delicias como el foie con chocolate blanco. Entre los invitados, Nuria March, Josep Lozano y Jarr, Juan
Antonio Murgui, Lila Albanozzo, Alfredo Esteve, Angel Villanueva y Laura
Gallego, Encarna Roig, Mª Dolores Enguix, Julia Pérez Broseta, Amparo Ortuño,
Isabel Cosme y Valentín Sánchez Arrieta.
La noche termino en el restaurante El Imperdible, junto al
Mercado de Colón, tomando gintonics después de una cena preparada por la chef Silvia Gavara. Allí estuvieron amigos
de José Manuel Uncio, dueño del
restaurante, como Cristina Callaghan con
Pepo Oltra, el periodista Fernando Ferrando, Angela Pla y su marido Juan Lagardera, Mayrén Beneyto con su
nuera Eva Marcellán, José Tamarit y Ana
Varela, de Chapeau y Fran Uría con
su madre Santa Gallego, de la firma que
lleva su nombre.martes, 7 de junio de 2016
El mar para el pueblo
El mar está ahí para todos, pero no todos lo disfrutan igual. No es lo mismo sumergirte en el Mediterráneo saltando desde la cubierta de un velero, que hacerlo tomando impulso desde la arena después de dejar aparcado el coche en un parking polvoriento, bajo un sol de justicia y arrastrando la sombrilla, las tumbonas, los niños, los bocadillos…
El Real Club Náutico de Valencia ha sido siempre feudo de los primeros. El único contacto que muchas hemos tenido muchas con él fueron aquellas fiestas de nochevieja que se celebraron allí a principios de los noventa. Fuimos allí con nuestros primeros vestidos de largo, muertas de frío con nuestros tacones y buscando el encontronazo con alguno de los chicos a los que previamente habíamos echado el ojo en Cánovas. Para muchas aquello era nuestro primer contacto con la Jet Set valenciana, el Real Club Náutico, vaya nombre sonaba aristocrático a más no poder.
Veinte años después, el Club sigue siendo un lugar remoto de difícil acceso al que sólo van los pocos que mantienen allí el amarre de su barco. Ahora el Club quiere abrirse a la sociedad valenciana. Lo tienen difícil porque para llegar hasta allí hace fala un GPS de última generación y que tu marido se haya dormido en el asiento del copiloto para que no ponga de los nervios tratando de guiarte por el scalextric de Pinedo; de lo contrario puede que la aventura acabe en bronca matrimonial, con el coche arrimado al arcén y tú gritando “¡mira, cógelo tú!, no te aguanto más”.
Además tendrán que casar esa apertura al pueblo con los usos y costumbres de los socios de toda la vida y conseguir que no frunzan en ceño cada vez que vean en la cafetería a un advenedizo que llama cuerdas a las amarras y cree que sotavento es el nombre de un marinero famoso.
En fin, que el Náutico de Valencia tiene por delante una tarea titánica, pero vamos, que ojalá lo consigan. Para empezar, esta semana montó un desfile de moda baño con las colecciones de Dolores Cortés, Mac Gregor y Gaastra que se venden en Corte Inglés. Allí estuvo el diseñador Francis Montesinos con su eterna musa y amiga Paola Dominguín, el presidente del Náutico, Julián Vico, la diseñadora Dolores Cortés, Vicente Betoret, del PP, Pau Pérez Rico, de comunicación de El Corte Inglés, la delegada de Mac Gregor Vanessa Sánchez, las hermanas Laura y Blanca Fitera, Felipe García, el doctor Murgui, José Boix, Sela Falcó, Pedro Quiroga, Ana Ortega, Juan Carlos Morcillo, Hortensia Maeso, Paco Nadal y Rocío Bacharach, que colaboró en la organización del desfile. La tienda de lencería Alberola también montó un pequeño desfile de baño, de la firma Maryan Melhorn con Neus Mira, Miss Valencia 2013, en la shopening night. Fue el jueves y las locas de las compras volvimos a echarnos a la calle como si al día siguiente no fuese a amanecer. Más cosas.
Esta semana también se inauguró la joyería Nove 25 en Hernán Cortés 2. Es una firma italiana de joyería en plata con diseños unisex nada convencionales: anillos con diseños de tatuajes, chapas que se pueden personalizar con mensajes y pulseras que encajarían con un look motero y chupa de cuero. En la inauguración estuvo Rosana Oliver, de Araventum, Zaida Miranda, de Beloved Valencia, Lucia Morales, Carmina Baraja de la revista Telva, el estilista Rafael Angel, Francisca Casans, del estudio Montañana, Elena Rabello, Quique Camps (Mango) y Natalia Segrelles con su madre Coté Soler.
El jueves también comenzó la cuarta edición “de tapas con Turia”: tapa de autor y cervecita por solo 3 euros, ¡hasta el 12 de junio! Angela Valero inauguró el tapeo de Micub (mercado de Colón), uno de los 38 bares que participan, con Cuchita Lluch, Amparo López y Beatriz Pechuán.
En fin, que el Náutico de Valencia tiene por delante una tarea titánica, pero vamos, que ojalá lo consigan. Para empezar, esta semana montó un desfile de moda baño con las colecciones de Dolores Cortés, Mac Gregor y Gaastra que se venden en Corte Inglés. Allí estuvo el diseñador Francis Montesinos con su eterna musa y amiga Paola Dominguín, el presidente del Náutico, Julián Vico, la diseñadora Dolores Cortés, Vicente Betoret, del PP, Pau Pérez Rico, de comunicación de El Corte Inglés, la delegada de Mac Gregor Vanessa Sánchez, las hermanas Laura y Blanca Fitera, Felipe García, el doctor Murgui, José Boix, Sela Falcó, Pedro Quiroga, Ana Ortega, Juan Carlos Morcillo, Hortensia Maeso, Paco Nadal y Rocío Bacharach, que colaboró en la organización del desfile. La tienda de lencería Alberola también montó un pequeño desfile de baño, de la firma Maryan Melhorn con Neus Mira, Miss Valencia 2013, en la shopening night. Fue el jueves y las locas de las compras volvimos a echarnos a la calle como si al día siguiente no fuese a amanecer. Más cosas.
Esta semana también se inauguró la joyería Nove 25 en Hernán Cortés 2. Es una firma italiana de joyería en plata con diseños unisex nada convencionales: anillos con diseños de tatuajes, chapas que se pueden personalizar con mensajes y pulseras que encajarían con un look motero y chupa de cuero. En la inauguración estuvo Rosana Oliver, de Araventum, Zaida Miranda, de Beloved Valencia, Lucia Morales, Carmina Baraja de la revista Telva, el estilista Rafael Angel, Francisca Casans, del estudio Montañana, Elena Rabello, Quique Camps (Mango) y Natalia Segrelles con su madre Coté Soler.
El jueves también comenzó la cuarta edición “de tapas con Turia”: tapa de autor y cervecita por solo 3 euros, ¡hasta el 12 de junio! Angela Valero inauguró el tapeo de Micub (mercado de Colón), uno de los 38 bares que participan, con Cuchita Lluch, Amparo López y Beatriz Pechuán.
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